El término “loísmo” refiere a la discordancia flexiva que se produce cuando los pronombres átonos no reflexivos lo (en singular) y los (en plural) desempeñan la función sintáctica de Objeto Indirecto (OI). Su origen etimológico remite a los demostrativos latinos en acusativo illum (masculino, singular), illud (neutro) e illos (masculino, plural), respectivamente, con la función sintáctica primaria de Objeto Directo (OD):
Singular | Plural | ||||
Masculino | Femenino | Neutro | Masculino | Femenino | |
| Acusativo (OD) | ĭllŭm > lo | ĭllăm > la | ĭllŭd > lo | ĭllōs > los | ĭllās > las |
| Dativo (OI) | ĭllī > le | ĭllīs > les | |||
Tabla 1. Sistema etimológico de pronombres átonos de 3ª persona no reflexivos en español.
La conservación del caso etimológico correspondiente a la función sintáctica de OI obligaría a utilizar le, les, derivados de los demostrativos latinos en dativo illi, illis, con indiferencia de los rasgos de género que posea el referente (en la tabla 1, en verde). Así pues, la innovación romance consistió en el empleo de las formas de acusativo de género masculino y, más raramente, neutro (en la tabla 1, en azul) con una función nueva, la de OI, favoreciendo la expresión del género del referente de los sobre el caso. Los referentes más frecuentes en el OI son animados, preferentemente personas, por lo que se ha asociado en estudios previos con la expresión también de la animación.
El empleo de lo singular como OI puede considerarse más complejo que el del plural los con la misma función. En singular, el loísmo se asocia a áreas de influencia del neutro de materia, un fenómeno que manifiesta la morfología flexiva asociada no de género, sino de número no contable, continuo o de masa. En otras palabras, lo como OI indica que su referente puede ser neutro conceptual o proposicional, o un sustantivo masculino o femenino concebidos en ambos casos sin límites (puede ser incluso plural).
El loísmo, como el laísmo, no es exclusivo del español. En plural, Dardel (2003) observa su empleo dentro del territorio iberorromance medieval, en las variedades leonesa y catalana, y fuera de ese territorio, en el antiguo occitano de Rosellón, el gascón, algunas variedades de la Galorromania y el rumano. En singular, la expresión del neutro de materia aparece en el territorio asturiano (del que se supone originario) y su vecino cántabro, y en otras lenguas indoeuropeas: italiano, retorromance, algunos dialectos del inglés, lenguas escandinavas, etc. (Fernández-Ordóñez 2006, 2007).
Los primeros ejemplos de loísmo singular (1) y plural (2) en español antiguo proceden del siglo XIII, de documentación original notarial (Matute, 2004):
- […] e un huerto que yo é en serranos d’Avianos. E este heredamiento dicho vos vendo con sus entradas e con sus sallidas assí como lo pertenece a todos cabos por ciento e veinte maravedís (1285, [Ávila], CODEA 0060).
- Vendiónos él cuanto heredamiento á en Val de Eguña, fueras end el solar de Martín de Várzenas e cuanto heredamiento á en otero, por L moravedís, con entradas e con exidos e en mont e en font, e ad atal plet que cuando algunu de sos filios o él nos dieren L moravedís que los vendamos nós esta heredad por ál tanto e sin toda cuenta de descontar (1229, [Palencia], CODEA 0250).
El loísmo plural, pero no el singular, llegó a formar parte del sistema pronominal del español peninsular culto al menos hasta 1796, cuando la Real Academia Española estableció que los únicos pronombres empleados con función de OI deberían ser le, les, conforme a la etimología latina y al uso mayoritario en los países hispanohablantes. Desde entonces, quedó relegado a variedad coloquial propia del área de Castilla y León, Madrid y Castilla La Mancha y zonas adyacentes, donde se documenta el sistema de pronombres en el que se integra: el sistema referencial reflejado en tabla 2. Para los hablantes que lo utilizan no es pertinente el caso en la selección del pronombre, sino las características semánticas de su referente: el carácter discontinuo o continuo, el número y el género. Estos parámetros en conjunto determinan la aparición del loísmo junto al laísmo y al leísmo, así como el empleo de lo con referencia plural acumulativa masculina o singular femenina como manifestación del carácter no contable del referente.
| Referentes discontinuos | Referente neutro y referentes continuos masculinos y femeninos | |||
Singular | Plural |
lo | |||
Masculino | Femenino | Masculino | Femenino | ||
OD OI | le | la | les (tipo A) los (tipo B) les~los (tipo C) | las | |
Tabla 2. El sistema referencial del español actual (con los subtipos A, B y C), adaptado de Fernández-Ordóñez (1994).
Rufino José Cuervo (1895) observó que la variación en la asignación del caso dativo o acusativo al objeto pronominal de ciertos predicados remite al latín; por tanto, el régimen seleccionado por los verbos castellanos correspondientes (p. ej. rogar, preguntar) no constituye una verdadera pérdida o confusión casual, ni probablemente tampoco en otras estructuras de transitividad opaca con variación de régimen romance o con reanálisis de los actantes en el predicado (puede consultarse una relación detallada en Matute 2004: 116-118).
Rafael Lapesa (2000 [1968]) y María Teresa Echenique (1981) concretaron el desarrollo de la confusión casual de estos pronombres átonos con abundantes datos históricos que mostraban que el loísmo plural es una de las discordancias de caso de más temprana documentación, que se extiende a lo largo de toda la Edad Media. Echenique (1981) utilizó por primera vez la denominación de “sistema referencial” para el sistema innovador respecto al latín donde priman los rasgos semánticos del referente (género, animación y número) frente a la función del pronombre. Frente a otras, el loísmo no gozó de tanto cultivo fuera de Castilla y su área de influencia en época posterior al siglo XVI.
Klein-Andreu (1981) y Fernández-Ordóñez (1994) fueron las primeras autoras en establecer una conexión entre usos confundidores de caso con otras manifestaciones de la anulación de otras categorías gramaticales como el género y el número, relacionadas estas además con la expresión morfológica del neutro de materia propio de la variedad astur-leonesa. De esta manera completaron la caracterización del sistema pronominal referencial actual y pudieron determinar los factores extralingüísticos que operan también en la variación: el origen dialectal del hablante, su estrato social y el contexto comunicativo. Además, Fernández-Ordóñez (2001) reconstruyó históricamente la génesis del sistema referencial en el área original del castellano, asumiendo la hipótesis de que el contacto de esta lengua con otras variedades romances como el cántabro y el castellano hablado por vascos bilingües dio lugar a una serie de reanálisis cuyo fruto es el sistema que deja entrever, pero no confirmar, la documentación de estudios previos. La morfología del neutro de materia forma parte de la expresión morfológica del neutro de materia de las hablas cántabras y asturianas, donde se manifiesta en diversas categorías como los sustantivos y los adjetivos, no solo en los pronombres. Matute (2004) confirmó que la conformación del sistema referencial estaba ya avanzada en el siglo XIII, aunque la distribución antigua dista mucho de la actual pues entonces la categoría de caso aún determinaba en gran medida el uso pronominal. La adscripción plena del loísmo singular y plural a este sistema era evidente.
Los estudios más recientes de Sánchez-Prieto y Vázquez Balonga (2018) sobre la configuración del sistema pronominal en la lengua antigua en el área de Madrid y Toledo muestran que el loísmo, como otros empleos referenciales de los pronombres, no fue empleado en esas áreas castellanas hasta los siglos XVII y XVIII; el asentamiento del sistema pronominal innovador en sus límites sureños debió de producirse a partir de la época aquí observada.
El mapa del AHE se ha obtenido a partir de búsquedas de las formas plenas lo, los, y le, les en el corpus CODEA+22. Se han separado manualmente usos pronominales y no pronominales, tras lo cual se analizaron las ocurrencias con función de Objeto Indirecto hasta el siglo XVI, incluido.
Recuento de formas en CODEA+22 | Pronombres átonos | Tipos de referentes del Objeto Indirecto seleccionados para el cartografiado hasta 1599 | |
| Le | 5820 | 5820 | -A -C masculino / neutro conceptual, 23 casos |
| Les | 2524 | 2524 | Masculino, +A, 951 casos |
| Lo | 16983 | 7437 | Masculino -A -C / neutro conceptual, 6 casos (referentes: bienes, heredamiento, todo ello) |
| Los | 26972 | 1994 | Masculino +A, 24 casos |
Tabla 3. Recuento de formas pronominales con referente masculino o neutro conceptual en función de OI en CODEA+22.
Como puede apreciarse, es muy bajo el número de referentes neutros y masculinos con referencia no contable que desempeñen la función de OI. Tal escasez podría deberse a que la documentación medieval no presenta en abundancia las condiciones apropiadas para detectar el empleo del loísmo singular.
En el siguiente mapa aparecen reflejados todos los empleos distinguidores de caso de lo y los, que serán distribuidos en una segunda etapa del AHE con mapas distintos para el loísmo en singular y en plural. Salta a la vista que el número de casos en plural y la amplia red de localidades reflejadas aporta seguridad sobre la documentación del loísmo plural:

El ejemplo más antiguo de loísmo plural que refleja el mapa del AHE pertenece a un documento de Asturias elaborado en 1253, y poco después se halla en Palencia, en 1257. El loísmo singular procede de la documentación que vimos atrás (ej. 1), de finales del siglo XIII, localizada en Ávila. No volvemos a documentarlo hasta el siglo XVI, en Cáceres, dentro de la zona de influencia del leonés.
Hasta el año 1400, el loísmo plural únicamente se documenta en la mitad norte peninsular, y observamos la concentración de usos en torno a Palencia, Burgos, Valladolid y Ávila. Por el sur, llega además a Toledo (en diplomas de la cancillería) y a Guadalajara, en el oriente. En el siglo XV también lo encontramos en el área de Navarra y Zaragoza, fuera de ámbito castellano:

Cantabria y Andalucía manifiestan su uso solo en el siglo XVI. Actualmente, el loísmo plural se puede oír aún en hablantes castellanos de Burgos o, en el suroeste, y en la zona en que limitan Ávila, Cáceres, Badajoz y Toledo, como parte de dos subtipos del sistema referencial de pronombres. El loísmo singular también forma parte del sistema referencial actual, en las zonas en que la distinción del neutro de materia se manifiesta morfológicamente en los pronombres.
La totalidad de los ejemplos del loísmo singular, cinco casos de Ávila en el siglo XIII y uno de Cáceres del siglo XVI, proceden de diplomas elaborados en el ámbito local, lo que aporta cierta seguridad sobre la existencia de este uso no distinguidor de caso en esas áreas; su distribución geográfica coincide con la observada en el empleo de lo como acusativo con referencia continua, sin importar las distinciones de género o número (véase la ficha del neutro de materia de objeto pronominal).
Por su parte, el loísmo plural se documenta desde el siglo XIII también en diplomas locales, municipales o eclesiásticos de áreas castellanas donde suponemos un empleo autóctono, como en Palencia, Ávila, Burgos, etc. En Navarra y Zaragoza surge en diplomas de ámbito judicial o municipal, de modo que no fue importado del castellano necesariamente, frente a lo que hace pensar la documentación cancilleresca. Precisamente esa es la procedencia de los diplomas de Toledo, Álava y Sevilla, donde quizás no fuera autóctono el loísmo plural. Sea como fuere, aparece en amplios círculos sociales, lo cual nos indica su aceptación e integración; no podemos asegurar eso respecto al loísmo singular.
Los estudios previos sobre el empleo no distinguidor de caso en español antiguo contienen numerosas evidencias sobre el empleo del loísmo plural, pero menos del loísmo singular. En estudios posteriores deben incluirse variantes formales como llo, llos, o, el pronombre apocopado l’, los pronombres enclíticos a infinitivos o gerundios, los que aparecen en predicados de régimen variable, las ocurrencias en diplomas sin fecha o lugar seguros, y a modo de control las formas pronominales externas al territorio español actual. Para corroborar los aspectos aquí destacados se requiere además el análisis de una documentación más abundante de fecha y localización seguras.
El loísmo singular y plural manifiestan la misma pérdida de distinción casual en los pronombres de Objeto Indirecto desde el siglo xiii, pero las condiciones de uso de ambos son distintas. Primero, el loísmo singular se relaciona con la distinción contable / masa, y el plural con la distinción de género. En segundo lugar, el loísmo singular se documenta muy raramente, sobre todo en el área occidental de Castilla, mientras que el loísmo plural es más frecuente y aparece en más áreas geográficas hasta el siglo xvi. Ambos se usan aún en castellano vernáculo, dentro de los límites del sistema referencial.
Cuervo, Rufino José (1895): “Los casos enclíticos y proclíticos del pronombre de tercera persona en castellano”, Romania, XXIV, 95-113 y 219-263.
Dardel, Robert de (2003): “Le syncrétisme du datif et de l’accusatif dans le pronom ille”, Revue de Linguistique Romane, 67, 405-430.
Echenique Elizondo, María Teresa (1981): “El sistema referencial en español antiguo: leísmo, laísmo y loísmo”, Revista de Filología Española, LXI, 113-157.
Fernández-Ordóñez, Inés (1994): “Isoglosas internas del castellano. El sistema referencial del pronombre átono de tercera persona”, Revista de Filología Española, LXXIV, 71-125 <http://www.corpusrural.es/publicaciones/1994/1994_isoglosas.pdf>.
Fernández-Ordóñez, Inés (2001): “Hacia una dialectología histórica. Reflexiones sobre la historia del leísmo, el laísmo y el loísmo”, Boletín de la Real Academia Española, LXXXI: CCLXXXIV, 389-464 http://www.corpusrural.es/publicaciones/2001/2001_hacia_una_dialectologia.pdf.
Fernández-Ordóñez, Inés (2006, 2007): “Del Cantábrico a Toledo: El “neutro de materia” hispánico en un contexto románico y tipológico”, Revista de Historia de la Lengua Española, 1 y 2, 67-118 y 29-81.
Klein-Andreu, Flora (1981): “Distintos sistemas de empleo de le, la, lo. Perspectiva sincrónica, diacrónica y sociolingüística”, Thesaurus, 36, 284-304.
Lapesa, Rafael (2000 [1968]): “Sobre los orígenes y evolución del leísmo, laísmo y loísmo”. En: Estudios de Morfosintaxis Histórica del español, Madrid, Gredos, vol. 1, pp. 279-310 (1ª ed. de 1968 en K. Baldinger (ed.): Festschrift Walther von Wartburg zum 80. Geburtstag, Tübingen, Max Niemeyer, 1968, 523-551).
Matute, Cristina (2004): Los sistemas pronominales en español antiguo. Problemas y métodos para una reconstrucción histórica, Madrid, Universidad Autónoma / Ed. de la Autora <http://corpusrural.es/publicaciones/2004/2004_sistemas.pdf>.
Sánchez-Prieto Borja, Pedro y Delfina Vázquez Balonga (2018): “Toledo frente a Madrid en la conformación del español moderno: el sistema pronominal átono”, Revista de Filología Española, XCVIII, 1º, enero-junio, 185-215 <https://xn--revistadefilologiaespaola-uoc.revistas.csic.es/index.php/rfe/article/view/1220/1510>.

